Cabaret Mexicano

Jesusa Rodriguez & Liliana Felipe

 

 

El cabaret mexicano contemporáneo es un genero de arte similar al teatro, basado en parte en el teatro popular de los anos 20 y 30. Este genero alcanzo su clímax en la ciudad de México en los 30 y resurgió en los 60. Desde la década de 1980, los artistas mexicanos de cabaret se han interesado en crear una forma de teatro contemporáneo, estética arraigada en la tradición mexicana, y muy critico en construcción social de los cuerpos y los modelos hegemónicos de identidad nacional, sexual y cultural. Muchos de estos artistas, aparte de desafiar los conceptos de genero están trabajando de forma explicita en contra  un fenómeno generalizado en América Latina, que es la internacionalización sin critica de las producciones teatrales y culturales.

Mi objetivo es estudiar las estrategias teatrales a través de las cuales estos artistas han convertido el cabaret de genero en un constante dialogo con la historia de México. El genero de la carpa en el que el cabaret mexicano se basa, fue la contraparte marginal de la revista musical de la década de 1930. Fue la olla en la que muchos artistas que mas tarde pasaron a trabajar en teatro de revista mexicano y en las películas mexicanas de la década de los 30 perfeccionaron su oficio. Los artistas contemporáneos de cabaret han explorado de forma explicita el teatro, junto con el stand up estadounidense, la guerra cabaret alemana, la técnica clown y el arte de performance contemporáneo.

El cabaret también se utiliza como una herramienta política en las manifestaciones y “gatherings.” Estas políticas son algunos de los procesos que están profundamente conectado con el ejercicio de ciudadanía critica, o el neoliberalismo mexicano. Muchos de sus artistas forman parte de una desviación de la norma sexual en la que desafían las concepciones predominantes de genero y la sexualidad en el discurso nacional. El hecho de que el cabaret atrae a una audiencia más allá del entretenimiento puramente comercial puede ser interpretado en términos de la propuesta de que los vínculos orgánicos simbólicos creados por las comunidades se están eliminando gradualmente en favor de una sola relación, la económica.

El cabaret pone en cuestión los modelos colectivos nacionalistas y propone alternativas a la producción de uniformes culturales de las subjetividades y las sexualidades. Al hacerlo, llama la atención sobre la fragmentación y la multiplicidad de la realidad mexicana y en especial a la necesidad de que las percepciones no dogmáticas de la misma.

Jesusa Rodríguez es la artista de cabaret y performance político mas importante de México, y la co-fundadora y co-directora del famoso teatro Bar El Habito en la Ciudad de México. A raíz de las muy controvertidas elecciones presidenciales del 2006, organizo mas de 3,600 actividades culturales para los millones de personas que se congregaron en las calles y la plaza central de la capital mexicana. Sus “espectáculos” retan las clasificaciones tradicionales y cruzan con facilidad límites genéricos: desde elitismo hasta cultura masiva popular, desde la tragedia griega al cabaret, de indígenas pre-colombinas hasta opera, desde revista, plano y la carpa, a los actos políticos de performance. Ella y su pareja, la cantante y actriz argentina Liliana Felipe poseen y operan el Habito y el Teatro de la Capilla, espacios de shows alternativos en la Ciudad de Mexico.

En cuanto a su pareja, Liliana Felipe, se niega a definirse como una “artista interprete o ejecutante del performance”, mas bien se define como alguien que critica la política a través del arte.

 

Liliana utiliza el cabaret político como una herramienta para involucrar al espectador en la crítica política, presenta al espectador con un nuevo lente a través del cual ver el patriotismo y el nacionalismo recién ferviente de los ciudadanos. Al mismo tiempo, trabaja en una pieza de homenaje a los músicos callejeros mexicanos. Su trabajo sirve para la función de rescatar el cabaret político desde su pasado reciente, alegre. Al abordar los temas políticos y sociales espera regresar al cabaret sus raíces como una llave que abre una nueva forma de discurso en contra de las fuerzas represivas. Al tomar mayores riesgos cada vez espera aumentar el impacto.

Puedo concluir en que el cabaret se traduce en libertad y subversión. La dinámica de nuestros tiempos no deja espacio para respirar, cambiar o ser simplemente diferente, y el cabaret mexicano esta empujando, impulsando y estimulando el sentido de critica mexicano.

Les dejo aqui un video de Jesusa y uno de Liliana.

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