El Idiota

Vaslav Nijinsky. Otro más que termino en la locura, ¿no? Bueno, eso dicen y pues es conveniente tomarlo en cuenta. Claro ¡Si los mejores artistas mueren pobres y locos! Alguien decía por ahí un día que yo iba… por ahí. Si tan solo nos diéramos que cuenta que el artista no existe. Nada realmente es, y nada no es. Esta sociedad, es totalmente ficticia. Se ha creado ella misma sin fundamentos para mostrar cuan poderosa puede ser y hace a uno creer que todo sabe y todo entiende, por lo que lo que ella ofrece es lo que debes tener. Obviamente suena fatalista lo que acabas de leer, pero no. No lo veamos de esa manera. Realmente, es como verse en el espejo. ¿Cuándo la hacemos de la madrastra de Blancanieves admirándonos frente al espejo realmente estando conformes con lo que vemos? Acá entre nos, ni ella se quería tanto. Tan no se quería, que buscó acabar con Blancanieves, pues el espejo la hizo creer que era más bella que ella. Y eso es lo que ha pasado, el espejo de la sociedad nos ha hecho pensar que no somos los más bellos y que siempre hay mas y que nunca vamos a llegar a esa meta, pero la realidad de las cosas es que ya llegaste a esa meta. Solo hace falta disfrutarla, sentirla, vivirla. Nijinsky hablaba algo al respecto en su Diario. Toca de manera extraordinaria el tema de ese contraste entre el cuerpo y la mente. En las siguientes líneas, tratare de llevarte por el recorrido que me llevaron las palabras en su diario.

 

Hablaba de un dios, al parecer diciéndolo de tal manera que hay un ser supremo y que él es parte de ese ser y cree en ello. Esto lo llevaba a aceptar el nombre que le dieron de “dios de la danza”, pero no por las mismas razones que el resto. Siendo este resto el que después lo considerara idiota y loco, pero él tenía su propia definición de idiota, en la cual no era él quien entraba ahí, sino ese resto. El escribe “…leí el idiota a los dieciocho y entendí su significado, me masturbaba duramente, hasta arrancarme sangre del glanden, cuando leí el idiota sentí que el idiota no era un idiota, sino un buen hombre…” En otras palabras,  el buscar darte placer te convierte en un idiota y si te das cuenta y no haces nada al respecto, eres un idiota. Por eso uno vive y crece y aprende a ver. El no querer ver, más que en ciego, te convierte en idiota, pero ese espejo del cual hablábamos te dice que tu eres idiota por darte cuenta y corregir llegando al cambio. Sí, cambio. Esa palabrita que nos pone la piel chinita. El se burla de quienes lo llaman idiota, regresándoles el insulto, tornándose en espejo siendo idiota él mismo al entrar al mundo convencional sabiendo que está en él y que es ese quien le ofrece salvación, pero siempre sabe que su real salvación es el alejarse de ese mundo del cual es parte. Su salvación es dejar el cuerpo terrenal y volverse esa mente libre de toda atadura. Ahora está atada a sí misma, y nunca será realmente libre, porque ahora la mente es cuerpo y el pensamiento es la mente y es la historia de nunca acabar. No es posible decir colorín colorado. La tierra gira, no tiene principio o fin. El tiempo gira, no tiene principio o fin. La vida gira no tiene principio o fin. El hombre es hombre, empieza y termina en el mismo; en su propio cuerpo. No hay que buscar entrenar al cuerpo, sino a la mente. Si el cuerpo se enferma, se sana. La mente nunca sana, pues nunca enferma. Solamente se alimenta y, ¿Cómo puede un árbol beber un vaso de agua y secarse?

 

Tú dirás, ¿cuál fue el punto? No te preocupes, no lo vas a encontrar. Es más, inventa uno. Busca uno y lo encontraras. El que quieras, el que desees.  Total, la princesa se queda con el príncipe azul y viven felices para siempre. Pero, ¿Qué aburrido no?

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2 Responses to “El Idiota”
  1. Maisyn says:

    What an awesome way to explain this-now I know evetrhying!

  2. Linda says:

    Good point. I hadn’t tohuhgt about it quite that way. 🙂

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