Historia No. 1 (una de muchas, una de tantas)

Querido Lector:

Aquí te dejo una historia (una de muchas, una de tantas) que me gustaría compartir contigo. A veces te contaré cosas como esta y algunas otras no, pero como sea, espero me acompañes en esta aventura con mis amigas las letras.

Atentamente,

La Alex

… ¿Comenzamos?

Las aventuras de Cuerpo

Hola, mi nombre es Cuerpo y hoy quiero platicarles acerca de una de las muchas aventuras por las que he pasado en mi vida. Esta vez, los llevaré a cuando estaba en la primaria. Todo aconteció de la siguiente manera:

Una de esas mañanas frías de invierno, como siempre, se me fue el camión y tuve que caminar a la escuela. Al llegar al salón, como siempre, sólo mi amigo Tiempo me invitó a sentar con él. Tiempo y su familia son amigos de la familia desde siempre, y creo que es la única razón por la que tiene algún tipo de atención conmigo. Volviendo a la historia, a la hora del receso, como siempre, tuve que comer encerrado en el baño, para no comer solo en una de las bancas. Y al terminar el día, como siempre, mi mamá llegó  tarde por mí. Como pueden ver, yo era algo así como un rechazado o más bien un completo “loser” hasta que una noche, cuando mi mamá me acababa de dar el beso de buenas noches, dije – “¡Ya no más!”. Fue entonces cuando mi vida empezó a cambiar.

La mañana siguiente, me desperté temprano y alcancé el camión. Al llegar al salón, no me importó, y me senté con Danza, la más bonita de todo el colegio. En el receso, Tiempo y yo comimos juntos en una de las bancas. Todo marchaba bien, hasta que “Los populares”  llegaron a sentarse a la banca en donde comíamos Tiempo y yo. No lo podía creer, ¿qué hacen estos cuatro queriendo hablar conmigo? No entendía por qué Danza, Mente, Objeto y Sentimiento querían cruzar palabra conmigo. De pronto, Mente, el líder de “Los Populares”, dice en tono de orden – “Cuerpo, Nos vemos en el jardín después de clases”. Después de esas palabras, los cuatro se pararon y se fueron. Ya podrán imaginarse la inquietud que sentí durante todo el día. No pude concentrarme en ninguna clase pensando en que sería eso de lo que “Los populares” querían hablar. Con decirles que logré mantener los ojos abiertos toda la clase de historia. De pronto Tiempo me dice – “Cuerpo, ya es hora. Debes ir al jardín”. No sé cómo le hace, pero Tiempo siempre sabe qué hora es y no hice más que confiar en él y dirigirme al jardín.

Al llegar al jardín, Mente dio un laaaargo discurso acerca de la fidelidad y no sé qué tantas cosas. No sabía lo que decía, pues Danza llamaba toda mi atención. Cuando terminó su discurso, Mente me preguntó si estaba listo. ¿Para qué? No sé, yo solo respondí que sí. En eso, Danza empezó a moverse de una manera impresionante. Todo lo que hacía llevaba un ritmo maravilloso y en realidad parecía que flotaba. Después, Objeto se convirtió en vaso, en tenedor, en caja, en taza y hasta en un columpio. Cuando Objeto regresó a su estado normal, Sentimiento cerró los ojos y creó un ambiente de tranquilidad y paz entre nosotros. Para terminar, Mente hizo que nos tomáramos de las manos, y comenzó a hablarnos con el pensamiento. Ahí me di cuenta que Mente nunca hablaba con su boca, siempre metía sus ideas al pensamiento de los demás y así se comunicaba.

Imagínense mi sorpresa al ver que no sólo eran populares, sino que tenían grandes talentos. Mente me explicó que la razón por la cual lo compartían conmigo era que vieron ese día en mí valentía y coraje y querían que compartiera con ellos como había hecho para enfrentar ese miedo al rechazo, pues ellos tenían mucho miedo a que una vez que todos supieran lo que pueden hacer, los rechazaran. Yo sólo les dije que lo decidí la noche anterior antes de dormir y que es muy fácil. “Sólo decídanlo y háganlo” – les dije. Yo estaba muy confundido, pues no entendía como podía darles miedo el tener esas habilidades tan extraordinarias. Después, Mente me preguntó cuál era mi talento, y no supe qué responder. Mente dijo que mañana volviera con una respuesta y así podría ser parte de “Los Populares”.

Ya en mi casa, cuando estábamos mi mamá, mi papá y yo comiendo, les pregunté si tenía algún talento. Ellos solo rieron y me dijeron que terminara de comer. En la noche, les volví a preguntar y contestaron lo mismo. Sin más ni menos, me acosté en mi cama y me dormí.

Al día siguiente, cuando terminaron las clases volvimos  reunirnos en el jardín. Como no sabía cuál era mi talento, sin pensarlo le dije a mente – “Yo soy el talento”. Un gran silencio se apoderó de ellos. “Si, yo soy el talento. Claro, ustedes pueden hacer un sinfín de cosas extraordinarias, pero lo que yo puedo hacer es entenderlos y servirles como medio de expresión. Danza, sin alguien que le dé ritmo a tu movimiento, solo eres eso, movimiento.. Objeto, no eres nada hasta que yo le doy uso a eso en lo que te has convertido. Mente, sin mí, solo eres pensamiento. Y tu Sentimiento, sin alguien que te sienta no eres nada. Por eso, yo soy esencial para este grupo. Sin mí, no podrán expresarle a los demás todo eso que pueden hacer.” Los cuatro, sin más que hacer, me recibieron en su grupo.

Si les sigo contando, esto se va a convertir en otra historia y mi amigo Tiempo dice que ya es tarde. Solo les digo mi queridos amigos, que espero los haya entretenido. Ah sí, por poco lo olvidaba. Hace tres años me case con la hermosa Danza, pero esa, es otra historia.

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One Response to “Historia No. 1 (una de muchas, una de tantas)”
  1. Katherine says:

    A good many vaulabels you’ve given me.

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