labyrinth

Reflexiones sobre “La Ciudad como Laberinto” de Julio Zavala

 

Zavala abre con la metáfora del laberinto. Me deja pensando en la ciudad como la impresión mas permanente, (y al mismo tiempo, volátil y cambiante) de la busqueda del sentido humano, como lo menciona el autor. La proyección humana mas trascendental y decadente, un laberinto con un carácter de existencia evidente e innegable, y con su aspecto intrínseco e inseparable de cambio, cambio, siempre, siempre. En este laberinto nunca encuentras la salida, y nunca pasas por el mismo lugar. Tan cambiante que no nos damos cuenta.

La ciudad actual es el ejemplo perfecto del pensamiento de Heráclito , la que dicta que “el cambio es la unica constancia.” En el laberinto, la incertidumbre es la unica certeza. La falta de laberintos micénicos contemporáneos se traduce a que la verdad contemporánea es también algo cambiante, nunca la misma salida, nunca la misma entrada, nunca el mismo recorrido, nunca la misma verdad. Al parecer la adaptabilidad vuelve a ser lo primordial, (o siempre lo ha sido y nuestro presente nos permite añorar el pasado clasico, o el futuro utópico?), el movimiento de la supervivencia. Si no te adaptas al cambio constante te quedas en lo arcaico, si crees en algo fácilmente te derrumbas porque siempre habrá otras cosas que creer, otro mar en donde anclarte por unos segundos. La fe es cada vez mas escurridiza. Será la ciudad una metáfora de la actual liviandad del alma? Siempre hay algo más nuevo, más moderno, más bonito. Cambia, cambia, cambia porque ya salió el último modelo, la nueva verdad! Corre, corre, corre porque si no te quedas atrás, solo en el fantasma que era tu casa.

Será que lo mas humano es el cambio, la búsqueda sin sentido de el sentido mismo, en donde todos los dias miles de cabezas crean su defensa diaria, la que ese dia les ayudará a pasar el rato, montando el hípico cansancio hasta llegar a la meta morféica? La ciudad, igual que la vida, es siempre un laberinto.

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